Para comer bien en Venecia hay que tener cuidado porque muy a menudo los precios son altos, y no por la calidad de la comida, sino porque puede tratarse de un restaurante de lujo en el centro de la ciudad.
Para evitar las sorpresas desagradables a la hora de pagar, consideren que la relación calidad precio mejora si nos vamos alejando de Plaza San Marcos.
Muchos restaurantes tienen menú turístico con precio fijo, pero la calidad es peor que la de los platos a la carta. Les aconsejamos que reserven siempre, sobre todo en alta estación.
Es normal encontrar en Venecia los bares llenos de turistas, a cualquier hora del día, que descansan y gustan un buen café. Hay muchos tipos de cafeterías, de las más sencillas, donde van los trabajadores, a las más lujosas, de estilo antiguo, como “Caffè Quadri” y “Caffè Florian” en Plaza San Marcos.
Si se sientan en una mesa, el precio sube, y todavía más si la mesa está en la terraza. Lo mismo sucede en las pastelerías, en las que podrán encontrar una gran variedad de exquisiteces, pero controlen que tengan el cartel “Antichi Pasticcieri Veneziani”, que garantiza la alta calidad.
El excelente café también se puede degustar en una de las muchas heladerías, los helados son muy buenos, algunas de las mejores heladerías son “Paolin”, en Campo Santo Stefano, “Il Doge”, en Campo Santa Margherita, o “Nico”, en Zattere.
La tradición culinaria veneciana es muy antigua, está vinculada a la historia de la “Serenísima”, el apodo de la antigua República Veneciana, y esto explica que haya sabores orientales que no se suelen encontrar en los platos de otras regiones italianas.
Los entremeses típicos llevan gambas, calamares, pulpo, cangrejo de Murano y sardinas de saor (sardinas fritas y en escabeche con cebolla, aceite, pasas y piñones). Los platos más importantes con pescado llevan anguila cocida con vino “Marsala”, bacalao, sepias negras y muchos arroces con pescados, a la “pescatora”, con verduras de la zona, con caracoles o con callos.